SUICIDIO, EL OTRO PROBLEMA DE LA SALUD MENTAL
El intento o suicidio puede entenderse como la expresión de poner fin a una situación, una reacción de impotencia para cambiar o mejorar la experiencia que viene experimentando. Los comportamientos suicidas se refieren al suicidio consumado, intento e ideación suicida, que en su mayoría termina siendo consecuencia de múltiples factores, siendo el inicio un episodio depresivo, estos factores pueden ser: Haber sido víctima de violencias como maltratos físicos, psicológicos o emocionales, omisión de cuidados por parte de las personas cuidadoras, abandono, acoso escolar (bullying), ciberacoso o violencia sexual, malas notas. Así mismo, problemas emocionales: miedos, ansiedad, baja autoestima, inicio en el consumo o abuso de sustancias como alcohol, tabaco u otras drogas.
Esta situación lleva a la persona a sentir desesperanza, impotencia, falta de valor, tristeza, perder interés en actividades que gustaban antes, cambiar patrones de alimentación y de sueño, sentirse agotado, con poca energía, sentirse ansioso, irritable, inquieto.
Y con lo debilitado que se encuentra la persona por toda esta carga emocional que viene sintiendo, es frágil a tomar tal decisión fatal.
Por ello dentro de las familias es urgente desarrollar o trabajar la fortaleza emocional de nuestros hijos que no es otra cosa que un conjunto de técnicas, recursos y estrategias que debemos tener y que nos permitan adaptarnos al medio, ello será un mecanismo de adaptación que nos protege ante los cambios y ante la incertidumbre de la vida; todo ello será gracias al amor, apoyo, comprensión, y compartiendo aprendizajes y experiencias con los hijos, y por otro lado también debe ser un compromiso para que los centros de formación como escuelas, colegios y en los centros de estudios superiores se aborden de manera abierta el tema y se busquen alternativas de salida a los problemas cotidianos.

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